China
Huellas de un imperio
Duración ideal: 7 noches

Beijing · Xi’an · Shanghái
Un viaje por tres ciudades que condensan algunos de los grandes capítulos de la historia china. Beijing abre las puertas de la antigua corte imperial; Xi’an conserva las huellas del primer emperador y de la Ruta de la Seda; Shanghái introduce una ciudad de jardines tradicionales y horizontes contemporáneos. Un primer acercamiento a China a través de sus contrastes.
Beijing, detrás de los muros imperiales
Beijing conserva la escala de una capital imperial: puertas monumentales, patios sucesivos y jardines donde la historia sigue presente. La Ciudad Prohibida y la plaza Tiananmén sitúan el viaje en el corazón de la antigua corte; el Palacio de Verano abre un paisaje de lagos y pabellones. Más allá de la ciudad, la Gran Muralla se extiende sobre las montañas. Antes de partir, el Templo del Cielo ofrece otra mirada a los rituales y la arquitectura de las dinastías. El recorrido permite también descubrir el ritmo de la capital actual, en contraste con sus grandes monumentos.

Xi’an, los rastros de la antigua capital
Desde Beijing, el tren de alta velocidad conduce a Xi’an, antigua capital y punto de partida histórico de la Ruta de la Seda. El Ejército de Guerreros de Terracota reúne miles de figuras que custodiaban el mausoleo del primer emperador Qin: una experiencia que permite apreciar la escala de aquel proyecto funerario y el trabajo de sus artesanos. El recorrido continúa hacia la Pequeña Pagoda de la Oca Silvestre y el Barrio Musulmán, entre puestos de comida y calles concurridas. La ciudad conserva múltiples huellas de su pasado y al mismo tiempo una vida urbana intensa.

Shanghái, entre jardines y rascacielos
Shanghái introduce otra escala y otro ritmo. En el Jardín Yuyuan, los estanques, las rocas y los pabellones preservan una tradición paisajística dentro de una metrópoli en constante movimiento. El Templo del Buda de Jade acerca al visitante a una dimensión más recogida de la ciudad. En el Bund, las fachadas históricas se enfrentan a las torres de Pudong al otro lado del río Huangpu. Según el recorrido, hay tiempo libre para caminar, explorar barrios y descubrir cafés y restaurantes a gusto de cada viajero.

Una manera de acercarse a China a través de su historia, sus paisajes y sus contrastes.

