
Esteros del Iberá
Rincón del Socorro
Rincón del Socorro es mucho más que un lodge de naturaleza. En 2001, Douglas Tompkins adquirió la antigua estancia y transformó sus campos en una reserva dedicada a recuperar los ecosistemas y la fauna de Iberá.
La eliminación del ganado y de cientos de kilómetros de alambrados permitió iniciar uno de los mayores procesos de reintroducción de especies de América. Osos hormigueros gigantes, venados de las pampas y pecaríes fueron algunas de las especies recuperadas dentro de un proyecto que terminaría siendo fundamental para la creación del Parque Nacional Iberá.
La antigua casa de estancia fue restaurada y adaptada como lodge, manteniendo sus galerías y su carácter histórico. Hospedarse aquí significa entrar directamente en una historia contemporánea de conservación.
Ubicación
Rincón del Socorro se encuentra en los Esteros del Iberá, sobre la Ruta Provincial 40, aproximadamente 38 kilómetros al sur de Colonia Carlos Pellegrini y 83 kilómetros de Mercedes. La propiedad está inmersa en el Parque Iberá y rodeada por pastizales inundables, palmares de caranday, sabanas y montes que albergan una extraordinaria diversidad de fauna.
El alojamiento
El lodge ocupa una antigua estancia construida originalmente en 1896 y posteriormente restaurada por Douglas Tompkins. La arquitectura conserva un estilo clásico con grandes galerías adaptadas al clima correntino.
La experiencia se centra fundamentalmente en la naturaleza: safaris, caminatas, observación de aves y recorridos permiten descubrir animales que han regresado al territorio gracias a los proyectos de rewilding.
Más que grandes instalaciones hoteleras, la propiedad privilegia la escala íntima, la historia y el acceso directo a uno de los ecosistemas más extraordinarios de Argentina.
Por qué nos gusta
Porque es probablemente el alojamiento de nuestra selección donde conservación y viaje están más profundamente unidos.
Acá observar fauna no es una actividad añadida al hotel: es consecuencia de décadas de recuperación del territorio. Nos gusta por esa historia, por su escala de estancia y por la posibilidad de entender Iberá desde una perspectiva mucho más profunda.
