
El Chaltén
Estancia Bonanza
A solo 12 kilómetros de El Chaltén, Estancia Bonanza ocupa un extenso territorio de 8.000 hectáreas entre montañas, bosques, lagos y ríos, al pie de la Cordillera del Bosque. Su ubicación ofrece una perspectiva poco habitual del macizo del Fitz Roy y una sensación de aislamiento difícil de encontrar tan cerca del pueblo.
La historia de la estancia comenzó en 1983, antes incluso de la fundación de El Chaltén, cuando una familia se instaló en estas tierras para dedicarse a la actividad ganadera. Hoy conserva ese espíritu rural y lo combina con una propuesta de alojamiento y experiencias pensada para descubrir la Patagonia desde adentro.
Cabalgatas, trekking, mountain bike, escalada y vía ferrata permiten recorrer distintos ambientes naturales dentro de la propia estancia, mientras que la gastronomía recupera sabores regionales y la tradición de la cocina al fuego.
Ubicación
Se encuentra a solo 12 km al norte de El Chaltén, sobre la Ruta Provincial 41, entre el Río de las Vueltas y el Río del Bosque. La propiedad se extiende sobre un valle rodeado de montañas y ofrece vistas hacia la cara noroeste del Cerro Chaltén —Fitz Roy—. Su ubicación permite estar completamente inmerso en el paisaje patagónico sin quedar demasiado lejos de El Chaltén.
El alojamiento
Estancia Bonanza propone una forma auténtica y confortable de vivir la Patagonia, en plena naturaleza y con vistas privilegiadas al macizo del Fitz Roy. Sus acogedoras casas de veranada combinan arquitectura rústica, madera y grandes ventanales, mientras que los espacios comunes invitan a compartir la gastronomía regional y el espíritu de la vida de estancia. Una experiencia íntima, cálida y profundamente conectada con el paisaje.
Por qué nos gusta
Porque permite descubrir El Chaltén desde otra perspectiva: lejos del movimiento del pueblo y en contacto directo con la inmensidad patagónica. Nos gusta su escala pequeña, la atención cercana y la posibilidad de combinar descanso, cocina de campo y actividades como cabalgatas, senderismo, ciclismo o escalada. Más que un alojamiento, es una experiencia que conserva la identidad y el ritmo de una auténtica estancia patagónica.
